Señoras y señores… Hermanos y hermanas… distinguidos invitados.
Bienvenidos a la Conferencia Legislativa Nacional de 2015 de los Sindicatos de la Construcción de América del Norte.
Este año se cumple el 60El aniversario de esta Conferencia… y el 50El Año que nos hemos reunido aquí en el Washington Hilton Hotel.
Cuando alcanzamos esos hitos en nuestras vidas, ya sea a nivel personal o como organización, a menudo nos encontramos reflexionando sobre todo lo que ha sucedido antes, haciendo un balance de dónde nos encontramos hoy y luego haciendo planes para elevarnos y mejorar en el tiempo que nos queda.
Cuando los sindicatos de la construcción llegaron por primera vez a Washington en 1955, vinimos a luchar por las mismas cosas por las que luchamos hoy.
Número uno:
Oportunidades de trabajo para nuestros miembros; y en 1955 llegamos a presionar para la aprobación del Congreso del plan del presidente Eisenhower para construir el sistema de autopistas interestatales.
Y el número dos:
Vinimos a luchar para proteger los estándares de salarios y beneficios comunitarios por los que lucharon y establecieron nuestros antepasados en las décadas de 1930 y 1940.
Entonces, cuando miramos dónde estamos hoy, nada ha cambiado realmente en términos de nuestra misión general.
Pero lo que ha cambiado, hermanos y hermanas, es el entorno en el que debemos librar esa lucha; así como las herramientas y estrategias que debemos utilizar para lograr nuestros objetivos.
Así pues, la pregunta que debe estar en nuestras mentes no sólo hoy… sino todos los días a medida que avanzamos es esta:
¿Cuál es nuestro plan para ponernos en posición de tener éxito?
En mis comentarios ante esta asamblea, tanto en 2013 como en 2014, les expuse nuestra necesidad estratégica de una nueva cultura interna basada en el enfoque centrado en el cliente y el valor agregado.
También describí en detalle nuestro enfoque estratégico de dos vías para ganar una mayor participación en el mercado y aumentar el número de miembros, al tiempo que construimos una mayor capacidad política y fomentamos una imagen más positiva para nuestros sindicatos.
Y esa imagen es más brillante que nunca hoy… gracias al liderazgo y los esfuerzos de nuestros 14 afiliados que han invertido el tiempo… los recursos… y la capacitación… para inculcar los principios de orgullo, desempeño y profesionalismo en el tejido cultural de la industria sindical de la construcción.
Fomentamos relaciones sólidas con empresas individuales e industrias enteras a través de una amplia gama de valor centrado en el cliente que aportamos y que tiene beneficios tangibles en el resultado final.
Hoy, nuestra experiencia en el desarrollo de la fuerza laboral está abriendo puertas en todo el país… mientras presenciamos la tormenta perfecta de un nuevo auge en la construcción… que enfrenta la demografía de nuestra industria… por la cual un gran número de trabajadores de nuestra industria pronto se jubilarán en los próximos cinco a diez años.
También en esa lista de beneficios de valor agregado se encuentra nuestra experiencia legislativa y regulatoria en todos los niveles de gobierno; así como nuestra capacidad, a través de numerosos vehículos de inversión, de ofrecer asistencia financiera para una amplia gama de proyectos de construcción.
Y todo eso se combina con un modelo de relaciones laborales exitoso y progresista que se centra en un enfoque tripartito de la gestión y el desempeño en el lugar de trabajo... que involucra al propietario, al contratista y a nuestros sindicatos.
La segunda parte de nuestro enfoque estratégico que les describí durante los últimos dos años se centra en la construcción de relaciones con el gobierno y los líderes comunitarios a nivel estatal y local.
Ese enfoque comunitario se centra en la idea de que los sectores de la construcción tienen las herramientas, los programas y los medios para ayudar a abordar muchos de los problemas socioeconómicos con los que las comunidades y los gobiernos locales han estado luchando durante generaciones.
Al aprovechar nuestras inversiones privadas en el desarrollo de la fuerza laboral con inversiones en construcción pública, estamos demostrando a los gobiernos locales y a los líderes comunitarios un camino, a través de programas formales de aprendizaje y de preparación para el aprendizaje, para alejar a las poblaciones históricamente desatendidas de una vida de desesperanza y desesperación y acercarlas a una vida gratificante y productiva en la clase media.
Hoy, hermanos y hermanas, me enorgullece informar que estamos implementando programas de preparación para el aprendizaje en más de 70 localidades en todo Estados Unidos: desde Rochester hasta Boston y la ciudad de Nueva York… desde Augusta, Georgia hasta Detroit… y desde Tacoma, Washington hasta Fresno, California.
La lección aquí es que estos programas no sólo están teniendo un impacto positivo en las comunidades en las que operan… sino que también sirven para ayudarnos a construir mayores aliados políticos a nivel de base y para imprimir una nueva imagen de los oficios de la construcción en las mentes de muchos que pueden haber albergado estereotipos y percepciones negativas en el pasado.
A través de estos esfuerzos de divulgación a nivel local, no solo estamos creando simpatizantes de nuestro modelo de negocio, pero estamos construyendo un ejército de defensores para este modelo.
Ahora, la pregunta que nos hacemos hoy es ésta: ¿Nuestro enfoque está produciendo éxito?
Y la respuesta es sí.
2014 fue un buen año.
La membresía ha aumentado, las horas-hombre han aumentado, los atrasos de los contratistas han aumentado, el desempleo ha disminuido y nuestras cifras de aprendizaje están comenzando a recuperarse.
Según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, el número de miembros de nuestros sindicatos de la construcción aumentó en 53.000 en 2014.
En 2013 se produjo un aumento de 95.000.
Así, en los dos últimos años nuestro número de miembros ha aumentado en 148.000.
Está claro que una gran parte de esas ganancias se deben simplemente al regreso de muchos de nuestros miembros.
Y no hay duda de que todavía tenemos un largo camino por recorrer para volver a donde estábamos antes de la crisis de 2008.
En términos de cuota de mercado, las cifras también son alentadoras.
Excluyendo la construcción residencial y los empleados que no trabajan en producción o que no supervisan, la industria de la construcción sindicalizada, según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, se acerca hoy al 40 por ciento de densidad en todo Estados Unidos.
Y estamos construyendo esa densidad al ser un socio de valor agregado.
Veamos un ejemplo de éxito…
En concreto, los esfuerzos que hemos realizado para ayudar a TransCanada, el propietario del proyecto Keystone XL.
Me complace informarles hoy que nuestros esfuerzos han dado como resultado la firma de nuevos trabajos por un valor de más de $30 MIL MILLONES con lo que solo puede describirse como socios “no tradicionales” de los sectores de la construcción.
Digo “no tradicionales” porque estas entidades han tenido poca o ninguna historia previa con nosotros.
Pero ahora están buscando una asociación... debido a los esfuerzos visibles y efectivos que hemos realizado para ayudar a los propietarios individuales y a las industrias enteras con varios problemas que puedan tener con sus proyectos, ya sea un problema legislativo o regulatorio... una necesidad de movilización de base... o una necesidad de personal... ahora entienden y aprecian el hecho de que toda la gama de habilidades y experiencia que aportamos tiene un valor inconmensurable para sus resultados finales.
A cambio, nos recompensan con la oportunidad de demostrar nuestro valor en sus proyectos.
Y realmente eso es todo lo que pedimos: la oportunidad de demostrar nuestro valor.
Y hablando de demostrar nuestro valor e invertir en nosotros mismos, hay algo más que me gustaría reconocer aquí hoy.
Durante los últimos dos años, he implorado a los asistentes a esta conferencia que reexaminen nuestras asignaciones de inversión de fondos de pensiones colectivos para garantizar que estemos dirigiendo un flujo sustancial y constante de dinero hacia diversos vehículos de inversión que financien proyectos que pongan a nuestros miembros a trabajar.
Ustedes tomaron esas palabras en serio, y hoy estamos viendo un aumento mensurable en esas asignaciones de inversión, lo que ahora está amplificando nuestra capacidad para financiar un mayor número de proyectos y para dictar las políticas de relaciones laborales en esos proyectos.
Habéis hecho un buen trabajo en este sentido, pero todavía hay más que podemos hacer.
Hermanos y hermanas, aquí está la conclusión: no puede haber ninguna duda de que los sindicatos de la construcción de América del Norte están en una trayectoria positiva.
Estamos avanzando con empresas e industrias enteras en áreas del país en las que históricamente hemos tenido dificultades.
Y estamos fomentando la buena voluntad a nivel estatal y local, y dentro de las comunidades individuales.
Esto está ayudando a romper viejas mentalidades y estereotipos negativos que nos han hundido durante tanto tiempo.
Pero, con todas estas buenas noticias, existe una potencial nube oscura que, si no se maneja de manera adecuada y estratégica, podría descarrilar todo el buen trabajo que estamos haciendo.
Y se llama POLÍTICA.
En el pasado, enfaticé el hecho de que la reforma de los fondos de pensiones multipatronales… y la cuestión de un programa nuevo o ampliado de trabajadores invitados… eran los dos mayores obstáculos que amenazaban el crecimiento de la industria de la construcción sindicalizada.
Hoy, gracias a los esfuerzos incansables de los caballeros aquí presentes, así como al buen trabajo de nuestros representantes legislativos… y de todos ustedes… estamos en una mejor posición en cada uno de estos temas.
Y aunque claramente aún no estamos fuera de peligro en ninguno de los dos aspectos, hoy puedo decirles que estamos avanzando en una dirección positiva.
En ambas cuestiones pudimos lograr un éxito significativo gracias a la voluntad de trabajar con ambos partidos dentro del Congreso de Estados Unidos para lograr apoyo bipartidista para nuestra posición.
Y ese enfoque bipartidista es también la razón por la que en la actual Cámara de Representantes de los Estados Unidos, que posiblemente sea la Cámara de Representantes más conservadora de los tiempos modernos, los sindicatos de la construcción han construido una coalición bipartidista que incluye aproximadamente a 50 republicanos en el tema de las protecciones salariales prevalecientes a nivel federal bajo la Ley Davis-Bacon, y estamos construyendo un mayor apoyo bipartidista para los PLA en el Senado de los Estados Unidos.
Lo que te estoy diciendo es esto:
Lo más importante que puede, y hará, descarrilar las esperanzas y aspiraciones colectivas que tenemos para la industria sindical de la construcción y los miembros que representamos, es que cometamos el error de tener nuestra suerte atada a un lado de los vientos cambiantes de la política estadounidense, en lugar de centrarnos en generar un mayor apoyo para nuestros problemas y prioridades, sin importar la afiliación partidaria.
Permítanme trasladarles 35 años atrás, a 1980.
Después de las elecciones de 1980, teníamos a un republicano, Ronald Reagan, ocupando la Casa Blanca.
Pero los demócratas controlaban el Senado estadounidense por un margen de 58-42, y tenían una ventaja de 277-158 en la Cámara de Representantes.
En todos los estados, la historia fue prácticamente la misma:
29 legislaturas estatales estaban controladas por demócratas, 15 por republicanos y 5 estaban divididas.
Y los gobernadores demócratas estaban en el poder en 31 estados, frente a 19 gobernadores republicanos.
Avanzamos rápidamente hasta hoy y todos sabemos que es una historia completamente diferente.
Hoy en día, es el Partido Republicano el que tiene una ventaja de 10 escaños en el Senado de Estados Unidos;
y es el Partido Republicano el que disfruta de una ventaja de 57 escaños en la Cámara de Representantes de Estados Unidos.
Y la situación, en su mayor parte, es la misma a nivel estatal.
El Partido Republicano ahora tiene control absoluto en 31 legislaturas estatales –el número más alto en la historia del partido– mientras que los demócratas tienen control absoluto en sólo 11.
Actualmente, ocho estados tienen el control dividido.
En la actualidad, los republicanos ocupan la gobernación en 31 estados, mientras que los gobernadores demócratas sólo ocupan el cargo en 18 estados y un independiente ocupa ese cargo en otro.
Actualmente hay 23 estados donde los republicanos tienen el control tanto de la gobernación como de ambas cámaras de la legislatura, mientras que los demócratas tienen ese nivel de control en sólo 7 estados.
Hoy en día, sólo hay un puñado de estados que realmente pueden clasificarse como “estados democráticos”.
Y varios de esos estados eligieron gobernadores republicanos en el último ciclo electoral.
Hermanos y hermanas, independientemente de cómo deseamos que se vea… azul o rojo… el hecho es que HOY VIVIMOS EN UN MUNDO PÚRPURA.
Además, es un mundo púrpura teñido mayoritariamente de rojo.
Ojalá fuera diferente
Todos desearíamos que fuese diferente.
Pero lo cierto es que no es probable que esta situación cambie en el corto plazo.
Así pues, tal como yo lo veo, sólo tenemos dos opciones:
O bien podemos adaptarnos a estas realidades políticas y empezar a ser más inteligentes y más estratégicos en nuestra forma de participar en el ámbito político;
O podemos hacer lo que otros en el movimiento obrero han hecho históricamente… unirnos a un partido político… con la esperanza de que las cosas cambien de la noche a la mañana… y que no nos desvanezcamos en la irrelevancia mientras tanto.
Es tan simple como eso.
Hoy estamos bajo ataque en varios estados, especialmente en Nevada, Virginia Occidental, Indiana y Wisconsin.
Y quiero reconocer y agradecer a los líderes de los sindicatos de la construcción… y a nuestros aliados contratistas en esos estados… por las luchas que han librado y por la diligencia con la que han buscado proteger los intereses de nuestros miembros.
Cuando examinamos aquellos estados en los que estamos teniendo estas duras luchas –desde el derecho al trabajo hasta la derogación del salario prevaleciente– generalmente hay un vínculo común.
Se trata de estados en los que otros dentro del movimiento laboral históricamente han estado “totalmente comprometidos” políticamente con el Partido Demócrata.
No hay duda de que el Partido Republicano ha girado hacia la derecha.
De la misma manera que no hay duda de que el Partido Demócrata está virando hacia la izquierda.
Sin embargo, tampoco hay duda de que los ataques que estamos viendo hoy contra el movimiento obrero son de naturaleza política.
El gobernador de Indiana, Mike Pence, continúa con su agenda de discriminación al encontrar ahora el tiempo para señalar y discriminar a los trabajadores de la construcción que él y sus amigos en la legislatura piensan que reciben salarios demasiado altos.
Como resultado, los hombres y mujeres de la fuerza laboral de la construcción de Indiana, tanto sindicalizados como no sindicalizados, pueden esperar posibles recortes salariales y de beneficios de entre el 30 y el 40 por ciento.
Será nuestra intención seguir educando a nuestros miembros, al público y, sí, a los legisladores, independientemente del partido, sobre la verdadera naturaleza e intención de estas propuestas de darle a los trabajadores de Indiana un recorte salarial y negar a las empresas la fuerza laboral calificada que necesitan para competir.
Estos ataques no han hecho, ni hacen, distinción entre los distintos elementos dentro del movimiento obrero.
Y eso es un problema para nosotros, hermanos y hermanas.
Necesitamos hacer un mejor trabajo para explicar nuestro modelo de negocio de una manera que cree una distinción.
El punto que intento transmitirte es éste:
Todos nosotros debemos dar un paso atrás y dejar de caer en la trampa del análisis de la carrera de caballos “demócratas versus republicanos” que se ha vuelto tan central para el movimiento laboral, así como para la cultura popular y los medios de comunicación.
Ya no podemos permitir que esto dicte NUESTRAS actitudes y acciones.
Porque si nos dejamos atrapar por ese análisis, habremos perdido el foco de lo que es verdaderamente importante para nuestra industria y nuestros miembros.
Necesitamos empezar a jugar nuestro juego.
Necesitamos ser más reflexivos y estratégicos en el modo en que abordamos nuestra participación en la arena política.
Y eso significa cultivar y construir lo que llamamos “Mayorías en los oficios de la construcción" en todos los niveles de gobierno.
El padre de la teoría de la evolución, Charles Darwin, dijo una vez, y cito: “No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio”.
La campaña por la igualdad matrimonial es un ejemplo perfecto.
Hace diez años, pocos de nosotros habríamos creído que la igualdad matrimonial llegaría a ser una realidad en Estados Unidos.
Sin embargo, aquí estamos hoy.
Y hay lecciones valiosas que se pueden aprender de esta campaña.
Hubo un movimiento estratégico para localizar el problema.
Estos experimentos locales se convierten entonces en estudios de casos vivos y dinámicos que otros estados y comunidades podrían observar y estudiar.
Es por esto que nuestros esfuerzos para implementar programas de preparación para el aprendizaje… y trabajar con el gobierno local y los líderes comunitarios… son de vital importancia para cambiar la narrativa cuando se trata de nuestros sindicatos de la construcción.
Hermanos y hermanas, durante más de 100 años, nuestros sindicatos siempre han sabido adaptarse y evolucionar con los tiempos.
Durante los últimos dos años, he implorado a esta conferencia que piense de manera más inteligente y más estratégica en cuanto a cómo tratamos con los propietarios, los usuarios finales, los líderes comunitarios y nuestro enfoque de la política.
Y cuando se trata de política, especialmente en estos tiempos, simplemente no tiene sentido poner todos los huevos en una misma canasta política.
¡DEBEN LLEGAR A SU FIN LOS DÍAS EN QUE NUESTROS SINDICATOS ERA CONSIDERADOS COMO “sirvientas” de algún partido político o como peones en el juego político de otro!
Durante demasiado tiempo, los sindicatos de la construcción han sufrido y soportado daños colaterales como resultado de las luchas políticas miopes libradas por otras organizaciones.
Esto tiene que terminar.
Y lo que también debe terminar son los días en que los políticos tenían expectativas descontroladas de que nuestro apoyo político era automático.
Lo he dicho repetidamente durante los últimos dos años en esta conferencia:
Debemos dejar de ver la política como un esfuerzo caritativo.
Para nosotros, la política debe verse a través de la misma lente con la que vemos todo lo demás: ¡COMO UN NEGOCIO!
No se debe arriesgar nada, en términos de apoyo político, a menos que, como en el resto del mundo libre, las políticas y los resultados que afectan a nuestros miembros reciban una audiencia completa y justa.
Si no obtenemos esas garantías, ¡entonces no deberíamos relacionarnos con esos políticos!
Hermanos y hermanas, lo que les digo es esto:
Necesitamos mejorar nuestro juego en lo que respecta a la política, tal como lo hemos hecho en términos de construir una nueva cultura interna… construir nuevas relaciones colaborativas y centradas en el cliente con empresas e industrias… y construir la buena voluntad comunitaria en todo el país a través de nuestros programas de aprendizaje y preparación para el aprendizaje.
Ahora bien, además de ejercer más discreción en términos de nuestro apoyo político general, también necesitamos evaluar si verdaderamente poseemos o no una operación política moderna y efectiva en cada nivel de nuestras instituciones, y una que esté calibrada no para la política partidista, sino para establecer mayorías en los sindicatos de la construcción.
Para evaluar su funcionamiento político en su país, comience por plantearse algunas preguntas básicas:
¿Nuestra operación política es admirada y respetada?
¿Estamos siendo más innovadores en términos de uso de datos?
¿Estamos utilizando todas las herramientas de comunicación modernas a nuestra disposición?
¿Y estamos animando a los nuestros a presentarse como candidatos para que haya más Marty Walsh en las alcaldías de todo el país…?
Y más personas como el congresista demócrata de Nueva Jersey Donald Norcross, miembro de IBEW, o el congresista republicano de Nueva York Richard Hanna, miembro de la Unión Internacional de Ingenieros de Operaciones, ayudan a contar nuestra historia en las salas de asambleas partidarias y de reuniones del Congreso de los Estados Unidos.
O las docenas de nuestros miembros que ocupan cargos en las legislaturas estatales de todo el país.
Y probablemente la pregunta más fundamental e importante que debemos hacernos es ésta:
¿Estamos cuidando los aspectos básicos en lo que respecta a la educación y el compromiso de nuestros miembros?
En otras palabras, ¿estamos hablando con nuestras bases y educándolas de manera constante… y de una manera que las recepte… y que las motive y las conecte con el proceso político y nuestro papel en él?
¿Y estamos haciendo esto durante todo el año… y no sólo en las semanas posteriores al Día del Trabajo en un año electoral?
Cuando nos comprometemos a hacer todas estas cosas, hermanos y hermanas, la gente –especialmente los políticos– llegarán a comprender que los sindicatos de la construcción serán una fuerza a tener en cuenta, que posee los medios y los recursos para respaldar lo que decimos.
Me doy cuenta de que algunos pueden ser escépticos cuando se trata de trabajar con ambos partidos políticos…
En respuesta a esto, recuerda este principio fundamental:
Somos una organización laboral ante todo…
La política viene en segundo lugar.
Nuestros miembros y nuestras organizaciones no son herramientas para ser utilizadas… y muchas veces abusadas… por los partidos políticos para sus propios intereses.
Sí, entiendo que prácticamente todos los que estamos hoy en esta sala fuimos criados para creer que el Partido Demócrata y el movimiento obrero son almas gemelas filosóficas.
Bueno, eso puede haber sido cierto en varios momentos del pasado.
Pero puedo decirles que hoy nos encontramos con casi tantos desacuerdos con el Partido Demócrata como con los Republicanos.
De hecho, la semana pasada en Annapolis, Maryland, nos recordaron una vez más este hecho.
El estado de Maryland tiene una ley de salario prevaleciente que, desafortunadamente, está acompañada de un sistema de cumplimiento ridículamente débil.
De hecho, la ley actual sólo permite una multa de $20 por día en caso de incumplimiento.
Ahora bien, no es necesario tener un MBA para darse cuenta de que $20 por día es un costo fácil de cubrir cuando se estafa a los trabajadores para quitarles sus salarios.
¡Una multa de estacionamiento en el centro de Annapolis cuesta más de $20!
Entonces, los sindicatos de la construcción aprobaron una propuesta legislativa para aumentar esa multa a $250 por día.
Nuevamente, estamos hablando de la Legislatura del Estado de Maryland, posiblemente la legislatura estatal más demócrata del país.
Pero increíblemente, los líderes demócratas en el Senado diseñaron una maniobra para diluir esta medida a instancias de la ABC.
Y luego los líderes demócratas en la Cámara de Representantes jugaron el mismo juego.
Nuevamente, estamos hablando de una legislatura estatal que tiene supermayorías de control demócrata.
Hermanos y hermanas, esto dice mucho.
Se trata de personas a las que hemos apoyado durante décadas con nuestros votos, nuestros recursos y nuestras voces.
Y esta es la falta de respeto que todos los trabajadores de la construcción, sindicalizados y no sindicalizados, están recibiendo de los líderes demócratas en un estado azul como Maryland.
No sé qué piensen ustedes, pero a mí esto me parece ofensivo tanto a nivel profesional como personal.
Hermanos y hermanas, hay que pagar un precio.
Porque si no, simplemente seremos aplastados una y otra vez.
Debemos recordarnos todos los días que, en el mundo político actual, siempre aparece en escena un juguete nuevo y brillante.
En muchos aspectos, para el Partido Demócrata actual, ese nuevo y brillante juguete está representado por un movimiento ambientalista radicalizado y sus partidarios multimillonarios.
Lo cual, por supuesto, refleja los miles de millones de dólares que provienen de sólo un puñado de donantes y que fluyen hacia el lado republicano.
Y este nuevo apoyo ha hecho que sea mucho más fácil para algunos demócratas en el Congreso pararse en el pleno de la Cámara de Representantes y el Senado y menospreciar los empleos asociados con el oleoducto Keystone – NUESTROS EMPLEOS – como si fueran, entre comillas, “TEMPORALES”.
Ahora bien, quiero ser claro: cuando se trata de los oficios de la construcción y el medio ambiente…
En primer lugar, no negamos el cambio climático.
Nuestros sindicatos siempre han estado a favor de una solución global equilibrada y razonada que nos coloque en el camino para abordar la grave naturaleza del cambio climático…
pero lo hace de una manera que no destruye la clase media estadounidense y la capacidad de nuestros miembros para ejercer sus oficios.
Nuestros sindicatos buscan la independencia energética.
Y la independencia energética estadounidense equivale a la seguridad nacional estadounidense.
Somos muchos los que hoy estamos en esta sala y hemos sufrido personalmente una pérdida porque nuestra nación tuvo que ir a la guerra para proteger fuentes de energía vitales que son fundamentales para nuestra economía.
Mañana escucharemos al general retirado de la Infantería de Marina de los EE. UU. James Cartwright, quien conoce de primera mano la importancia estratégica de un Estados Unidos cada vez más independiente en materia de energía... y que entiende cómo un sector energético próspero nos está ayudando a crear empleos y oportunidades de capacitación profesional para los veteranos militares a través de nuestro programa Helmets to Hardhats.
Contrariamente a lo que algunos puedan pensar de nosotros cuando se trata de cuestiones ambientales… los sindicatos de la construcción entienden la necesidad de un enfoque nacional integral que garantice un suministro sostenible y accesible de energía asequible para los Estados Unidos.
Además, también reconocemos la necesidad de una estrategia de desarrollo económico que lleve a nuestra nación hacia tecnologías energéticas más eficientes, innovadoras y, sí, más “limpias”.
Y esa opinión ha sido ampliamente compartida tanto por demócratas como por republicanos, lo que hace que sea aún más preocupante cuando algunos de nuestros llamados “amigos” se ponen de pie públicamente y menosprecian las decisiones profesionales tomadas por los hombres y mujeres de nuestros sindicatos.
Todo esto me lleva de nuevo a lo que dijo Dennis Duffy en el vídeo de apertura que acabamos de ver.
Todos hicimos un juramento para representar a nuestros miembros.
Y ese juramento de cargo no incluía un juramento de lealtad ni al Partido Demócrata ni al Republicano.
Todos podemos seguir siendo líderes sindicales sólidos y orgullosos incluso cuando trabajamos en ambos lados del espectro político.
Después de todo, nuestra membresía está dividida en ambos lados del pasillo.
Consideremos que desde hace más de una generación, según datos de las encuestas de salida de la AFL-CIO, aproximadamente el 401% de nuestros miembros colectivos vota consistentemente por el candidato republicano a la presidencia, a gobernador y al Senado de los Estados Unidos.
Este no es un fenómeno reciente y la AFL-CIO tiene los datos para demostrarlo.
El hecho es que los hombres y mujeres que representamos, que se dividen aproximadamente en un 60-40 entre demócratas y republicanos, no merecen menos que utilicemos todas las estrategias, procesos y recursos disponibles para mejorar sus vidas.
Especialmente cuando se trata de política.
Y si eso significa trabajar con ambos partidos para construir “mayorías en los sectores de la construcción” que puedan ir en contra de las sensibilidades políticas de algunos de nuestros amigos y aliados, entonces que así sea.
Ahora, muchos de ustedes probablemente estén pensando: “Pero los republicanos en mi estado son mucho más conservadores y antisindicales”.
Bueno, eso podría ser cierto. O puede que no lo sea.
Pero una cosa que es cierta es esta:
Como dirigentes sindicales en estos tiempos, ustedes tienen uno de los trabajos más difíciles del mundo.
Lo que simplemente les pido a todos y cada uno de ustedes es que aborden su trabajo con la misma dedicación con la que abordaron su oficio… ¡y que no tengan miedo de intentarlo!
Claro que hay algunos republicanos que nunca estarán dispuestos a escucharnos.
Al igual que hay algunos demócratas que constantemente se alinean con intereses especiales cuya principal preocupación no es la clase media estadounidense.
Lo que quiero decir es que no sabremos si podemos encontrar un terreno común con algún legislador, independientemente del partido, hasta que intentemos genuinamente acercarnos a ellos y comenzar un diálogo.
Necesitamos explicarles nuestro modelo de negocio.
Competimos por cada oportunidad laboral que conseguimos… no hay reglas de antigüedad en nuestros sindicatos.
Y autofinanciamos nuestra infraestructura de formación y educación.
Todo esto se suma a un modelo basado en el sector privado para ayudar a construir comunidades y sacar a las personas de la desesperanza y la desesperación y guiarlas hacia caminos hacia vidas productivas.
En pocas palabras, hermanos y hermanas, nuestro modelo de negocio encaja perfectamente con los principios personales y de gobierno de muchos legisladores, independientemente del partido.
Nuevamente, esta fue la experiencia de nuestros hermanos y hermanas en Ohio.
Antes de enfrentarse a ellos, pensaban que todos los republicanos tenían cuernos en la cabeza y horcas en las manos.
Pero ¿sabes qué?
A través del diálogo y la educación, pronto descubrieron lo contrario.
Y lo más importante es que fue exactamente la misma experiencia para esos legisladores republicanos.
Una vez que comprendieron mejor nuestro modelo de negocio, vieron lo bien que encajaba con sus principios.
Hermanos y hermanas, lo único que digo hoy es que es hora de que comencemos a jugar un nuevo juego.
Claro que no podemos hacerlo de la noche a la mañana.
Pero, dentro de 10 años… el bienestar económico de nuestros miembros ya no debería depender de quién ocupe la Casa Blanca… la mansión de un gobernador… una legislatura estatal… o el Congreso de los Estados Unidos… porque hemos construido “Mayorías en los oficios de la construcción” en todos los niveles de gobierno.
Hace tiempo que dejamos de jugar a las damas… necesitamos perfeccionar nuestro juego de ajedrez.
Nuestra historia es la historia de Estados Unidos.
Nuestros miembros y nuestros sindicatos son lo auténtico.
Somos GENUINOS.
Tenemos corazón y carácter.
Somos los constructores de América.
Y estamos conduciendo el autobús de las oportunidades económicas y sociales.
El nuestro es un modelo de negocio que las personas de todas las tendencias políticas deberían adoptar… siempre que nos tomemos el tiempo de interactuar con ellos… y explicárselo.
Porque en el mundo de hoy… se gana con el maletín, no con la fuerza.
Los sindicatos de la construcción de América del Norte representan los verdaderos valores que hacen de Estados Unidos la nación más grande del planeta.
Podemos dar un ejemplo que liberales, conservadores e independientes, TODOS apoyamos.
Una América de ESPERANZA… de OPORTUNIDADES… y de la capacidad de ganar un salario justo… por un día de trabajo justo.
En los negocios y en la política, la industria de la construcción trata de unir a ambas partes, porque dos partes forman un todo.
Tenemos una gran oportunidad de seguir progresando con una fórmula probada para el éxito.
Hace 100 años, los sectores de la construcción eran la piedra angular del movimiento laboral estadounidense.
Y hoy, hermanos y hermanas, seguimos siendo ese cimiento.
Y eso es por quiénes somos… lo que hacemos… y lo que representamos.
¡SOMOS LOS SINDICATOS DE LA CONSTRUCCIÓN DE AMÉRICA DEL NORTE!
Gracias y que Dios bendiga nuestro gran movimiento.